Dialectos del amor

Por Mauricio Taslik • 2 Jul, 2010 • Sección: Desarrollo Personal

Si bien podríamos arriesgar, sin temor a equivocarnos, que el lenguaje del amor es universal, cada uno de nosotros habla y comprende una variante o dialecto propio que nos hace sentirnos queridos. Si intenta comunicarse usando sólo su propio dialecto, en un extremo éste puede llegar a ser incomprensible para el otro dado que se trata de algo muy personal y básicamente construido a partir de las vivencias únicas que forjan cada personalidad. Para lograr ser entendido, lo que se necesita es conocer – y fundamentalmente hablar – el dialecto que su pareja comprende ¿Cómo aprenderlo?

Podemos identificar cinco elementos claves en los que el lenguaje del amor se basa. Las particularidades de cada uno son la base del dialecto de cada ser humano.

Palabras de Afirmación: son expresiones verbales de aprecio, elogio, alabanza y agradecimiento, transmitidas para el bienestar de la persona amada. Tal comunicación demuestra:

  • Aliento: inspira y motiva (no presiona) al otro para perseguir un interés latente o desarrollar el potencial personal.
  • Amabilidad: abarca tonos amables y declaraciones auténticas para establecer la intimidad, expresar comprensión, compartir sentimientos difíciles, o perdonar.
  • Humildad: se trata de pedir por favor en lugar de demandar, de preguntar en lugar de regañar.

Tiempo de calidad: se trata de una atención concentrada, indivisible e ininterrumpida, a pesar de las ocupaciones y los negocios. Se hace evidente en:

  • La convivencia: no sólo se trata de la cercanía física, sino también de la simple conexión emocional y el disfrute de estar con el otro.
  • Conversación significativa: desarrollada en un diálogo simpático (no sólo orientado a soluciones) y la escucha activa con el fin de compartir sentimientos, pensamientos y deseos en un contexto amistoso e ininterrumpido.
  • Actividades compartidas: hacer cosas juntos que interesan a uno o ambos para crear una experiencia única y una memoria mutua.

Regalos: quien los recibe los interpreta como señales o símbolos de afecto, cariño, recuerdo y reflexión por parte de quien los hace. Pueden ser regalos tangibles – regalos pequeños o grandes que se han encontrado, hecho o comprado, ya sea en un momento especial o por ningún motivo específico. También pueden ser inmateriales, como hacer de uno mismo un regalo, por ejemplo brindando su presencia física en momentos importantes o tiempos de crisis.

Actos de servicio: consiste en hacer con alegría las cosas que uno sabe que a su pareja le gustaría que haga o ayudar al otro en tareas que es necesario hacer. Ejemplos de esto son: mantener la casa limpia, bajar el asiento del inodoro, planchar, cambiar pañales, limpiar el garaje, cocinar o invitar a una cena. Tales actos exigen pensamiento, tiempo, planificación y esfuerzo. Se hacen por amor, no por miedo, culpa, resentimiento ni obligación. En algunos casos pueden ir en contra de los estereotipos sociales o familiares.

Contacto físico: la comunicación de su amor a través de las terminaciones nerviosas del cuerpo, con especial atención sobre los métodos, circunstancias y momentos que su pareja encuentra placenteros. Se manifiesta en abrazos, besos, tomarse las manos, masajes en la espalda, sentarse juntos, acariciar el cabello, y, por supuesto, las relaciones sexuales regulares.

Cosas para recordar

  • Compartir sus pensamientos y emociones con alguien amado puede ser uno de los aspectos más gratificantes de una relación.
  • Ser conscientes de la necesidad de explorar formas de compartir la intimidad sin sexo.
  • La intimidad en una relación no sucede así nomás. Se construye con el tiempo.
  • El abuso o la violencia en una relación destruye la confianza y la intimidad y es señal de que la relación está en problemas.

Este artículo fue inspirado en una nota originalmente publicada en CounsellingConnection.com, el blog del Australian Institute of Professional Counselors.

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